
¿Sabéis lo que necesito?
No pido mucho, lo único que necesito, y me hace falta, es que el día tenga 25 horas, y esa horita de más sea toda para mí, para QUE HAGA LO QUE ME PLAZCA. Y lo escribo en mayúsculas porque me sale del alma.
Antes cuando solo existía yo y mis circunstancias, tenía tiempo para aburrirme, de hecho me aburría. Veía televisión, leía, me secaba el pelo con secador, me pintaba las uñas, me miraba la cara en el espejo y veía si tenia espinillas, enviaba muchos sms, vamos lo normal, ¿no?; y encima decía eso de “ ¡Uy! hoy no me ha dado tiempo de ir a comprar”, encima tenía el morro de quedarme sentada viendo la tele, y no me movía. Iba a donde quería mi persona, y lo peor es que no sabía que tenía tiempo. Me quedaba en la cama los sábados hasta que me dolía la espalda de dormir tanto, me dormía la siesta, … Quizás ahora recordando me veo un poco perrilla
me aplico el dicho de: cuanto menos haces menos quieres hacer.
Cuando Carlos nació pensé , ahora ya si que no tengo tiempo, soy madre, trabajadora, con muchas cosas que hacer, no es posible, ¡no tengo tiempo para nada!
Je je je, inocente, sí que tenía tiempo, pero no me lo administraba bien, además que fácil es eso de mover a un bebé: coges tu bolso, coges al bebé y ale a comprar , a donde quieras (que complicado lo veía yo entoces). Además si lo pensamos, dos personas y un bebé, siempre hay uno que tiene las manos desocupadas, ¡está libre! ¿verdad?
Ahora entre el trabajo y lo que no es trabajo no tengo mucho tiempo para mí, y es que no soy la única, a Antonio le pasa lo mismo. Se que es algo temporal y que a medida que vayan creciendo será más fácil hacer cosas, esos sí todos juntos en “amor y compañía”. Porque ya no hago cosas sola, siempre estoy acompañada y eso es lo mejor de tener una familia.